La oleada de atentados suicidas de los talibanes deja 35 muertos en Afganistán
La oleada de atentados suicidas de los talibanes deja 35 muertos en Afganistán
Una ola de atentados suicidas reivindicados por los talibanes dejó al menos 35 muertos el sábado por la tarde en Kandahar, la tercera ciudad de Afganistán, según el último balance oficial divulgado este domingo. Es uno de los mayores ataques coordinados de los insurgentes islamistas en los últimos años.
Una ola de atentados suicidas reivindicados por los talibanes dejó al menos 35 muertos el sábado por la tarde en Kandahar, la tercera ciudad de Afganistán, según el último balance oficial divulgado este domingo. Es uno de los mayores ataques coordinados de los insurgentes islamistas en los últimos años.
Una ola de atentados suicidas reivindicados por los talibanes dejó al menos 35 muertos el sábado por la tarde en Kandahar, la tercera ciudad de Afganistán, según el último balance oficial divulgado este domingo. Es uno de los mayores ataques coordinados de los insurgentes islamistas en los últimos años.
La sureña ciudad afgana fue golpeada por siete explosiones el sábado a partir de las 8 de la tarde locales (las 15h30 GMT). El portavoz del Ministerio del Interior, Zemarai Basheri, informó este domingo de que fallecieron 13 policías y 22 civiles, entre ellos una decena de personas -niños incluidos- que asistían a una boda.
Además, hubo 57 heridos, 40 civiles y 17 policías. Un corresponsal de la AFP en Kandahar dijo haber oído cuatro fuertes explosiones en una zona de la ciudad donde se encuentra la sede de la policía y otros edificios oficiales, a las que siguieron disparos de armas ligeras.
Kandahar, baluarte de los talibanes, es decisiva para el control del país. Un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi, reivindicó los atentados en serie, indicando que el primero de ellos se produjo contra la prisión central de Kandahar y luego, los demás, contra otros edificios gubernamentales.
Uno de los ataques suicidas tuvo lugar "cerca de la prisión provincial" y otro de ellos cerca de la Mezquita Roja, aseguró por su parte un oficial de policía. El domicilio de Walid Karzai, hermano del presidente Hamid Karzai y jefe del Consejo Provincial de Kandahar, se encuentra relativamente cerca de esta mezquita, explicó.
Walid Karzai es un controvertido personaje al que numerosos afganos acusan de estar implicado en diferentes tráficos, entre ellos el de droga. Una nueva explosión se produjo este domingo por la mañana cerca de las oficinas de una empresa constructora japonesa en Kandahar. Cinco empleados, cuatro paquistaníes y un afgano, resultaron heridos.
En una llamada telefónica desde un lugar no revelado, el portavoz de los talibanes dijo que los atentados suicidas son la respuesta a los comentarios del comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, según los cuales Kandahar iba a ser el centro de una ofensiva militar para erradicar a los talibanes.
"Esta es la respuesta al general (Stanley) McChrystal (...)", dijo Ahmadi. Añadió que con estos atentados queda demostrado que los talibanes pueden "golpear cuando y donde quieran". El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, había afirmado recientemente durante una visita a Afganistán que las tropas de Kandahar iban a ser la "punta de lanza" en el combate contra los talibanes.
La serie de atentados suicidas se produce mientras se espera la llegada de decenas de miles de refuerzos militares para las fuerzas internacionales presentes en Afganistán, como parte de la nueva estrategia de Estados Unidos de acelerar la lucha contra la insurgencia de los talibanes.
El presidente de Estados Unidos Barack Obama y sus aliados de la OTAN prevén elevar este año de 121.000 a 150.000 el número de militares presentes en el país. Estados Unidos invadió Afganistán a fines de 2001, derrocando al régimen talibán, pocas semanas después de los atentados terroristas en Estados Unidos del 11 de septiembre de ese año.
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